MINDFULNESS Y ADOLESCENTES: una práctica para salir de la rumiación y la preocupación

mindfulness para niños y adolescentes 2

“Cuando llegan los exámenes lo paso fatal” dice Marta de 16 años, alumna de 1º de Bachillerato. El estrés, cuando se convierte en ese estado de cansancio mental provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al normal, puede generar estados mentales como la preocupación, la rumiación (darle vueltas y más vueltas a algo) o la anticipación (imaginar miles de escenarios posibles sobre algo que todavía no ocurrió). En todos estos estados, nuestra mente se sobrecarga de pensamientos, tareas y emociones que nos contraen, como un ordenador con demasiadas ventanas abiertas… y la mente se va ralentizando, sintiéndose más cansada, ansiosa, frenética… Y curiosamente, tenemos menos posibilidades: nuestra creatividad disminuye, así como también nuestra claridad y agudeza mental.

Mindfulness nos trae la posibilidad de aprender a centrar la atención en una sola cosa cada vez, aprendiendo a cerrar algunos de los programas que han quedado funcionando en el fondo de la mente. La puerta más accesible para aprender a prestar atención abierta y amable a una sola cosa cada vez es el cuerpo y la respiración, que serán las “anclas” para que la atención se sostenga.

Una de las prácticas que nos permiten dejar que la atención se pose en el cuerpo es el “body scan” o escaneo corporal. Se trata de una práctica que te da la posibilidad de entrenar el dirigir la atención a un lugar del cuerpo, sostener la atención en ese lugar y moverla a otro lugar.

Se trata además de una manera de volver a “casa”, de llenar nuestro cuerpo de nuestra propia presencia y poder así conocer su lenguaje interno. Cuando adquirimos experiencia en esta práctica podemos sentir que, aunque haya miedo, rabia, tristeza, culpa… podemos sentir seguridad cuando esas emociones aparecen si estamos presentes

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Esta práctica puedes hacerla siempre que te apetezca, cuando sientas agitación o miedo o incluso, antes de ir a dormir.

Para realizarla busca una postura cómoda tumbado, trata de tener la espalda recta, puedes usar una almohada suave y, si hace fresco, recuerda taparte con una mantita.

Espero que esta práctica te sirva. Por cierto, si te apetece, te invito a que me compartas tus experiencias o tus dudas.

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