Investigación: Mindfulness para una generación menos empática

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La Universidad de Michigan se hacía eco en 2010 de un macro estudio en el que se analizaron datos sobre los niveles de empatía entre casi 14,000 estudiantes universitarios en los últimos 30 años. Las conclusiones de este gran estudio muestran cómo hay un gran descenso de la empatía en los jóvenes a partir del año 2000  y como los jóvenes universitarios del año 2010 eran ya un 40%  menos empáticos que sus homólogos de hace 20 o 30 años, tal y como indican las pruebas estándar para medir este rasgo de la personalidad.

¿Por qué está decayendo de forma tan intensa la empatía en los jóvenes? Sara Konrath (investigadora del U-M Institute for Social Research) y su equipo sugieren que podrían existir varias razones como el incremento de exposición a pantallas y medios de comunicación, en especial a aquellos que suponen estímulos violentos (videojuegos, redes sociales, películas…), así como a una “sobreinformación” (se recibe hasta tres veces más información que hace 30 años, en términos de contenidos de medios de comunicación).

Ante este escenario que creamos y que parece tender hacia mayores dificultades en la relaciones si no cambiamos nuestros hábitos y ponemos la mirada en desarrollar nuestras cualidades más humanas, la práctica de Mindfulness se presenta como una posibilidad para alimentar la atención, la compasión y el no juicio hacia uno/a mismo/a y hacia las otras personas. De hecho el Parlamento Británico, justo el mismo que alentaba a los centros educativos a invertir parte de sus presupuestos en la integración de la práctica Mindfulness, informaba el pasado marzo de la intención de que todos los alumnos de 8 años reciban formación en Mindfulness con el fin de promover su bienestar y empatía.

Nuestro escenario en materia de educación es todavía lejano al británico pero los centros públicos y concertados cuentan con la posibilidad de solicitar formación a los CTIF/CRIF o CEFIRES (Centros Territoriales de Innovación y Formación del profesorado) para que los profesores puedan formarse la práctica de Mindfulness. Por otro lado, cada día son más las AMPAS que solicitan ayudas a Ayuntamientos o Comunidades Autónomas para poder ofrecer formaciones de Mindfulness a los alumnos o a las propias madres y padres de los centros.

Ante este retrato de un posible futuro para nuestra sociedad, quizá comience a tomar un papel más relevante la opinión de muchos científicos que cuestionan el valor de la inteligencia racional o analítica como predictor de éxito en las tareas concretas de la vida, en los diversos ámbitos de la familia y el desempeño profesional. Quizá es momento de priorizar el bienestar y la educación social y emocional de todos  los que conformamos las Comunidades Educativas.

 

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